A pesar del amplio apoyo público en Estados Unidos para derrocar al líder venezolano Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump enfrenta una dura realidad: no cuenta con el mismo nivel de apoyo para librar una guerra real en ese país. Mientras Trump intenta trabajar con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro y ahora líder interina …
La crisis humanitaria en la frontera con Venezuela pone en jaque el legado geopolítico de Trump: Análisis sobre la crisis del Caribe

A pesar del amplio apoyo público en Estados Unidos para derrocar al líder venezolano Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump enfrenta una dura realidad: no cuenta con el mismo nivel de apoyo para librar una guerra real en ese país. Mientras Trump intenta trabajar con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro y ahora líder interina del país, para gestionar la situación política venezolana, se escuchan ecos ominosos del presidente George W. Bush en Irak.
En efecto, Trump ha emitido declaraciones que sugieren una intervención militar más agresiva, afirmando que Estados Unidos “gobernará” Venezuela y “la llevará de vuelta a la salud” con la riqueza petrolera venezolana. Sin embargo, esta retórica beligerante no refleja la realidad política y económica compleja que enfrenta el país sudamericano.
La verdad es que una intervención militar en Venezuela sería un desafío formidable para cualquier gobierno, incluyendo el de Trump. La situación política del país es muy tensa, con múltiples facciones armadas y políticas rivales que luchan por el poder. Además, la economía venezolana está devastada después de años de crisis y sanciones internacionales, lo que reduce significativamente las posibilidades de cualquier gobierno interno o externo para hacer cambios radicales.
Además, una intervención militar en Venezuela tendría graves consecuencias no solo para el país sino también para la región. La Unión Europea, por ejemplo, ha advertido recientemente sobre los peligros de una intervención militar y ha apoyado las esfuerzos diplomáticos para encontrar una solución política.
Enfrentar a Maduro y su gobierno no sería una tarea fácil. La coalición de partidos políticos que lo sostienen tiene un gran apoyo popular y cuenta con la lealtad de las fuerzas armadas venezolanas. Además, el régimen de Maduro ha desarrollado redes de inteligencia y seguridad que serían difíciles de desmantelar.
En lugar de buscar una solución militar, Trump debería considerar la posibilidad de un proceso político para encontrar una salida pacífica a la crisis venezolana. Esto podría incluir esfuerzos diplomáticos intensificados con los líderes internacionales y la comunidad política venezolana, así como apoyo a las instituciones democráticas del país.
En definitiva, la situación en Venezuela es compleja y requiere un enfoque político y humanitario. La retórica beligerante de Trump no refleja la realidad del país ni la necesidad de encontrar una solución política pacífica.






