En este día internacional de la educación, se nos recuerda que hay mucho trabajo por hacer para garantizar el derecho a la educación de todos. Sin embargo, una reflexión más profunda sobre nuestro sistema educativo nos lleva a preguntarnos: ¿quiénes deben estar al frente de las decisiones que afectan a la formación y el desarrollo …
La educación al alcance de las nuevas generaciones: solo un tercio de los países logra involucrar efectivamente a los jóvenes en su política educativa

En este día internacional de la educación, se nos recuerda que hay mucho trabajo por hacer para garantizar el derecho a la educación de todos. Sin embargo, una reflexión más profunda sobre nuestro sistema educativo nos lleva a preguntarnos: ¿quiénes deben estar al frente de las decisiones que afectan a la formación y el desarrollo de nuestros jóvenes? La respuesta es clara: los propios jóvenes y estudiantes deben ser parte integral del proceso de toma de decisiones. Aunque esto puede parecer obvio, la realidad es que muchos países no involucran suficientemente a estos actores clave en la creación e implementación de sus políticas educativas.
Según un informe publicado por la Unesco este viernes, solo uno de cada tres países invierte el tiempo y los recursos necesarios para involucrar a jóvenes y estudiantes en la definición y ejecución de sus estrategias educativas. Esto es un grave error, ya que estos actores son fundamentales para crear políticas que respondan a las necesidades reales de los futuros ciudadanos del mundo.
La Unesco destaca que aunque los menores no estén bien representados en la política formal, son un grupo políticamente activo y su voz debe ser escuchada. Esto no significa que debamos otorgarles el mismo nivel de influencia que tienen otros grupos, sino que debemos considerar sus perspectivas y necesidades como fundamentales para cualquier decisión relacionada con la educación.
La falta de participación de jóvenes y estudiantes en la política educativa puede tener consecuencias graves. En primer lugar, las políticas educativas pueden no reflejar los verdaderos intereses y necesidades de estos actores clave. Esto puede llevar a la implementación de medidas que no son efectivas o incluso perjudiciales para su formación y






