En la ciudad de Mashhad, en el norte de Irán, las calles están llenas de personas que gritan consignas y agitan banderas verdes y blancas, símbolos del movimiento opositor a la actual administración iraní. A medida que pasan los días, las protestas originales contra el aumento del costo de vida se han transformado en un …
“La globalización en movimiento: Un panorama de la economía y la política internacional”

En la ciudad de Mashhad, en el norte de Irán, las calles están llenas de personas que gritan consignas y agitan banderas verdes y blancas, símbolos del movimiento opositor a la actual administración iraní. A medida que pasan los días, las protestas originales contra el aumento del costo de vida se han transformado en un llamado a la revolución contra el régimen teocrático que ha gobernado el país desde 1979.
La crisis económica que afecta a Irán es una realidad tangible para la mayoría de los ciudadanos. El precio del pan, por ejemplo, ha aumentado un 50% en los últimos meses, y muchos no pueden permitirse comprar alimentos básicos. Sin embargo, la protesta no se limita solo a reclamar mejoras en el nivel de vida. Ahora, los manifestantes están exigiendo cambios profundos en el sistema político que ha dominado el país durante décadas.
La figura central de la oposición es un joven iraní llamado Alireza, que lleva una bandera verdes y blancas y grita consignas como “¡Viva la revolución!” y “¡Abajo el régimen teocrático!”. Aunque su rostro está cubierto con una máscara de gas, su pasión y determinación están claros en sus ojos. Alireza ha perdido a un amigo en las protestas anteriores y ahora se siente obligado a luchar por la justicia y la libertad.
La policía iraní ha respondido con fuerza brutal a las manifestaciones, deteniendo a cientos de personas y golpeando a muchos más. Sin embargo, la resistencia de los manifestantes no se ha doblegado ante la violencia. La gente sigue saliendo a las calles, exigiendo el fin del régimen teocrático y la instalación de un gobierno democrático.
La oposición tiene una figura enigmática, Seyed Mohammad, que fue expulsado del país en 2019 después de participar en una manifestación contra el aumento del precio del gasolina. Ahora, desde Europa, está llamando a la lucha y exigiendo el fin del régimen teocrático.
La situación se ha vuelto cada vez más tensa en Irán. La gente se siente cansada de vivir bajo un régimen que les impone normas estrictas sobre cómo deben vestirse, hablar y comportarse. Los jóvenes iraníes, especialmente las mujeres, están exigiendo libertad y derechos humanos.
La crisis económica en Irán ha llevado a la gente a tomar medidas extremas para sobrevivir. La venta de mercaderías y objetos personales es cada vez más común, y muchos están vendiendo sus posesiones más valiosas para comprar alimentos y medicamentos. La falta de empleo y la pobreza son problemas cotidianos que afectan a la mayoría de los ciudadanos.
A medida que las protestas continúan, Irán se enfrenta a un momento crítico en su historia. El régimen teocrático puede derrumbarse si no hace cambios significativos para satisfacer las demandas de la gente. La resistencia popular es una fuerza poderosa que puede cambiar el curso de la historia iraní.
La situación en Irán es compleja y delicada, pero hay un sentimiento claro entre los manifestantes: no quieren vivir bajo el régimen teocrático. Quieren libertad, justicia y derechos humanos.






